19th
NOV
Sonidos rodantes
Escrito por valebarahona en Concepción, Música, Tu vecino
El reloj ya pasó la medianoche y la lluvia acaricia suavemente la ciudad que se llena de señoritas buscando amor tarifado, mientras la sede masónica Lorenzo Arenas se comienza a vestir de cuero, zapatillas de lona, gruppies, rockeros, chasquillas y pitillos. Rolando Matamala, voz y segunda guitarra de Fe de Herratas, la única banda penquista que cortará cuerdas esta noche, explica el por qué:
-Más que nada porque los muchachos de Santiago estaban muy entusiasmados con venir, tú sabes, el mito. Además que la idea es que esto, literalmente, ruede por Chile con bandas conocidas como Perrosky, Matorral, u otros, integrando sonidos locales de cada ciudad.
La noche comienza al son de Ramixes: una mezcla de antiguas canciones gringas de los 50’ y 60’, buen saxofonista, coristas con ánimo carentes de talento, y un percusionista mino, que no logran “calentar” al centenar de personas que beben en la sala. Es el turno de los dueños de casa, Fe de Herratas, y las cabezas se comienzan a agitar con la voz del líder que tiene una brisa marina a Werne Núñez, pero más machote.
Perrosky aún no se instala y la gente se agolpa en torno al escenario. “Shó vine a verlos a esshosssss”- me muele los tímpanos una mina argentina. Son el plato fuerte.
-¿Por qué el nombre?

Perrosky
-Es que a mi hermano cuando chico le gustaba escarbar los tarros de basura, como un perro, por eso Perrosky- dice Álvaro Gómez, sentado al lado del dj mientras baja una cerveza.
-¿Y cómo les fue en México?
-Bien bien, le gente prendió de una, tocamos en varios bares chicos, estuvimos con Los Bunkers, y mucho gringo al que le gustó nuestra onda, que es la música que escuchamos desde niños, como la Violeta Parra, Eddie Cochran, Velvet Underground, y Rolling Stones, por nombrar algunos. Igual allá la cosa es distinta: hay bares chicos y grandes, no intermedios como acá, pero con público bien marcado, gente que va, hablas con ella, y te das cuenta de que saben mucho sobre música y lo que estás haciendo.
Muevo la cabeza entre un centenar de personas mientras El Mono, un futuro médico de la UdeConce grita que su despertador es La Rancherita, una canción de Perrosky. “¿Dónde estamos?” me pregunta un sujeto mientras observa descaradamente el final de mi polera. Luego se acerca un tipo onda rugbista “flaaaacaaaa estoy haciendo una encuesta ¿cómo está esta weá?” y me extiende un vaso con un brebaje de dudosa procedencia. No participo de su experimento. El Mono salta en mi defensa abrazándolo “si está güeno hermano, está güeno”.

Felipe Cadenasso, Matorral
En eso sube Matorral. Aparte de que la canción Todo se me pegó por más de una semana cuando la escuché, #confieso me encanta Felipe Cadenasso. Cuan gruppie al borde del escenario lo acoso cámara en mano. No se da por aludido, sólo posa. Rock star mode on. Escucharlos es placentero y realmente justifican el Altazor que ganaron el año pasado con Resonancia en la zona central (2007) en la categoría Mejor Disco de Rock. Son el “plato fuerte”.
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Noviembre 19, 2009 -
Concepción, Música, Tu vecino -
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